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lunes, 21 noviembre 2022 10:49

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Problemas lingüísticos en personas de la tercera edad afectadas de alzhéimer. Avance de investigación
16 - 02 - 2026

Problemas lingüísticos en personas de la tercera edad afectadas de alzhéimer. Avance de investigación

Gladis Rachel Acosta Soto | Universidad Autónoma de Santo Domingo (República Dominicana) Cuando escuchamos hablar sobre el alzhéimer inmediatamente asociamos la palabra con la pérdida de memoria, la cual se manifiesta en adultos mayores. Pero ¿en algún momento de nuestras vidas hemos siquiera pensado en como esta enfermedad afecta por completo la capacidad intelectual y la manera de convivir de las personas que lo padecen? La enfermedad de Alzheimer es un tipo de demencia, la misma crea un declive progresivo en la funcionalidad mental, incluyendo la memoria, el pensamiento, el juicio y la capacidad para aprender. La demencia se produce en la edad adulta, cuando las funciones intelectuales ya se han desarrollado; este envejecimiento patológico plantea, a su vez, una serie de necesidades a nivel sanitario, psicológico y social, las cuales, sumadas al incremento de la dependencia derivada de patologías generan grandes repercusiones tanto en la propia persona como en su medio familiar y social. Por esta razón, es necesario tener presente la importancia de la detección e intervención temprana del deterioro cognitivo y del lenguaje, con la finalidad de optimizar el proceso de envejecimiento y facilitar que todas las personas afectadas puedan iniciar lo antes posible un tratamiento. Gracias a los diversos estudios realizados, el tratamiento específico para estos casos ha sido de provecho para los adultos mayores. Como hallazgo satisfactorio uno de los estudios realizados en la Universidad de Salamanca, titulado: abordaje de la comunicación en un caso de alzhéimer de variante lingüística (2016). Los resultados destacados en esta investigación arrojaron un evidente deterioro cognitivo evidenciado en el “test de cribado de deterioro cognitivo” (MEC) y La apraxia visuoconstructiva arrojada por el Tes de reloj (TDR); concluyendo así que los “problemas de comunicación asociados a la demencia del alzhéimer afectan negativamente la calidad de vida del enfermo. En el contexto de un deterioro progresivo y multidominio, con una importante pérdida de memoria, la afasia debe abordarse de forma diferente a las afasias adquiridas por lesión cerebral focal”. De la mano de estos estudios se encuentran los programas para mejorar las habilidades lingüísticas en casos específicos. En el caso del enfermedad de Alzheimer, su afección se encuentra específicamente en el lenguaje y la memoria, por lo que, siendo ambas partes tan importantes para el desarrollo cognitivo de un ser humano, la atención especial de todas las disciplinas que tratan dicha enfermedad es muy importante, incluida la Logopedia. Es crucial ser conscientes de que la perdida de memoria es el síntoma clave de la enfermedad. En la primera etapa, las personas pueden tener problemas para recordar eventos o conversaciones recientes. Con el tiempo, la memoria empeora y se manifiestan otros síntomas. Para diagnosticar es necesario acudir con un profesional, el mismo deberá determinar si existe una evidencia genética de la enfermedad. Para confirmar el padecimiento, debemos ser muy meticulosos al observar comportamientos que evidencien el declive de la memoria y el aprendizaje. La detección temprana es vital, porque evita el deterioro progresivo a largo plazo y asegura una vida de calidad. Leer el artículo completo

lunes, 16 febrero 2026 08:04

La importancia de personalizar la música en la intervención musicoterapéutica en personas con alzhéimer
27 - 10 - 2025

La importancia de personalizar la música en la intervención musicoterapéutica en personas con alzhéimer

Categorías: Divulgación

Vanessa Vannay Allasia (Phd) y Alberto Acebes de Pablo (Phd) | Musicoterapeutas Actualmente se está llevando a cabo una investigación que explora cuáles son las preferencias musicales personales y los sonidos disruptivos que pueden influir en el diseño y práctica de las sesiones de musicoterapia en personas con alzhéimer. La enfermedad de Alzheimer plantea desafíos profundos, no solo para quienes la padecen, sino también para sus familias, cuidadores y profesionales de la salud. En este contexto, la musicoterapia es una terapia no farmacológica cada vez más utilizada en el contexto de demencias. Pero ¿qué pasaría si pudiéramos afinar aún más sus técnicas para que cada nota, cada canción y cada sonido estuvieran especialmente seleccionados para cada persona usuaria con demencia? Este es el objetivo central de la investigación que se está llevando a cabo en el Centro de Referencia Estatal de atención a personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias del Imserso, donde dos musicoterapeutas profesionales se han propuesto explorar el valor de las historias sonoras personales para optimizar las intervenciones musicoterapéuticas. El estudio busca generar datos concretos y herramientas prácticas que permitan a los musicoterapeutas personalizar sus abordajes y maximizar el efecto terapéutico de la música en personas con alzhéimer. Música que recuerda lo que la memoria olvida Desde hace décadas, sabemos que la música es una herramienta para trabajar aspectos cognitivos. Las canciones que marcaron momentos importantes en nuestra vida suelen permanecer intactas incluso cuando otras memorias se desvanecen. Esta capacidad de la música para evocar emociones y recuerdos ha sido ampliamente documentada por investigadores y clínicos, y es la base de muchas intervenciones en geriatría y neurorehabilitación. Según la Asociación Americana de Musicoterapia (AMTA), las intervenciones musicales deben adaptarse a las necesidades individuales de cada persona mayor, considerando su biografía, capacidades y objetivos terapéuticos. En el caso de personas con Alzheimer, esta personalización cobra aún más importancia. La música puede ser un puente hacia la identidad, el bienestar emocional y la comunicación, incluso en etapas avanzadas de la enfermedad. ¿Qué estamos investigando? El estudio, que actualmente se encuentra en fase de desarrollo, parte de una idea sencilla pero poderosa: cada persona tiene una historia sonora única. Esta historia incluye no solo canciones favoritas o artistas preferidos, sino también aquellos sonidos que despiertan recuerdos agradables… o que, por el contrario, generan malestar. Identificar estos elementos es clave para diseñar intervenciones efectivas y seguras. Los objetivos específicos del estudio son: Explorar las historias sonoras personales de los usuarios del CREA. Indagar sobre sus preferencias musicales significativas: canciones, géneros, intérpretes que hayan marcado su vida. Detectar sonidos o ruidos que puedan provocar irritabilidad o cambios de humor. Subrayar la importancia de cada biografía musical como insumo fundamental para diseñar programas de musicoterapia personalizados. La metodología del estudio es de tipo descriptivo y transversal, e incluye un análisis temático de la información cualitativa proporcionada principalmente por familiares. Dado que muchas personas con alzhéimer en fases moderadas o avanzadas no pueden relatar por sí mismas su historia musical, son sus seres queridos quienes colaboran completando el Cuestionario de Historia Sonora y Preferencias Musicales (Mercadal & Martí, 2002). Se espera alcanzar entre 290 y 330 participantes. ¿Por qué personalizar las intervenciones en musicoterapia? Diseñar un programa de musicoterapia específico y adaptado a cada persona no solo mejora la eficacia terapéutica, sino que permite abordar aspectos clave como la motivación, la participación, la regulación emocional y la calidad de vida. La literatura científica respalda esta estrategia. Por ejemplo, se ha demostrado que la música preferida durante la juventud —especialmente entre los 18 y los 30 años— tiende a estar profundamente arraigada en la memoria a largo plazo. Trabajar con estas referencias musicales puede generar respuestas positivas incluso cuando otras funciones cognitivas están deterioradas. Además, no toda música tiene efectos beneficiosos. El uso inadecuado o genérico de sonidos y canciones puede provocar estrés, confusión o incluso empeorar síntomas conductuales. Por eso, uno de los resultados esperados del estudio será una “Guía de Buen Uso de la Música”, que ofrecerá orientaciones claras para profesionales y familiares sobre cómo utilizar la música de forma respetuosa, eficaz y segura. Un primer paso para nuevas líneas de investigación Cabe destacar que esta investigación no tiene como objetivo evaluar directamente los efectos de las intervenciones musicoterapéuticas a lo largo del tiempo. Sin embargo, sienta las bases para futuras investigaciones que sí podrán hacerlo, utilizando la información recopilada como punto de partida para nuevas estrategias terapéuticas. Además, la colaboración con el Centro de Referencia Estatal del Alzheimer facilita la implementación y seguimiento del estudio, brindando acceso a la muestra, apoyo bibliográfico y acompañamiento institucional durante todas las etapas del proceso. La enfermedad de alzhéimer desafía muchas de nuestras certezas. Pero también nos invita a repensar el cuidado desde lo sensible, lo humano, lo significativo. En este camino, la música no es solo una herramienta terapéutica: es un modo de conectar con lo que permanece cuando casi todo lo demás se ha ido. Recordar con música no es solo una metáfora. Es una posibilidad real, tangible, poderosa. Y esta investigación busca que cada persona con alzhéimer pueda seguir escuchando —y sintiendo— las canciones que la hacen ser quien es.

lunes, 27 octubre 2025 10:35

El THC como aliado en la batalla contra el alzhéimer
06 - 10 - 2025

El THC como aliado en la batalla contra el alzhéimer

Categorías: Divulgación

Rodrigo Wilton Dos Santos | Universidad de la Integración de las Américas, Facultad de Salud, Carrera de Medicina, Filial Ciudad del Este. Ciudad del Este, Paraguay El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta progresivamente la memoria, el pensamiento y la autonomía de millones de personas en todo el mundo, constituyendo una de las principales causas de discapacidad en la población adulta mayor. A medida que la esperanza de vida se incrementa, también lo hace la incidencia de esta patología, que representa un desafío creciente para los sistemas de salud y las familias afectadas. Los tratamientos farmacológicos actuales, aunque útiles para aliviar ciertos síntomas, no detienen ni revierten el daño neuronal, lo que ha impulsado la búsqueda de nuevas alternativas terapéuticas. En este contexto, el tetrahidrocannabinol (THC), principal componente psicoactivo del cannabis, ha cobrado interés debido a sus propiedades neuroprotectoras potenciales, así como a su capacidad para modular síntomas conductuales asociados con el alzhéimer. El artículo El uso del THC en el tratamiento del alzhéimer revisa la evidencia científica emergente sobre estos beneficios y propone una perspectiva integradora para su aplicación clínica. Efectos principales del THC en el tratamiento del alzhéimer: Mecanismos neuroprotectores: Estudios preclínicos y clínicos sugieren que el THC ejerce efectos antioxidantes y antiinflamatorios en el sistema nervioso central. La inflamación crónica y el estrés oxidativo son procesos clave en la progresión del daño neuronal en el alzhéimer. El THC podría contribuir a reducir el deterioro sináptico y la muerte celular, ralentizando la evolución de la enfermedad. Además, interactúa con el sistema endocannabinoide, regulador de la homeostasis cerebral, influyendo en la neuroplasticidad y la neurogénesis. Reducción de síntomas conductuales: La agitación, ansiedad, agresividad y trastornos del sueño son frecuentes en etapas avanzadas y dificultan el manejo diario. El THC ha demostrado eficacia para mitigar estas manifestaciones, mejorando la convivencia y facilitando el cuidado del paciente. Mejora del apetito y regulación del sueño: El tratamiento con THC favorece el aumento del apetito y regula el ciclo sueño-vigilia, factores que contribuyen a mantener un estado nutricional adecuado y un bienestar general, aspectos fundamentales en el manejo integral del alzhéimer. Seguridad y dosificación: La administración de THC requiere un manejo cuidadoso, especialmente en adultos mayores. Es fundamental diseñar protocolos rigurosos para evitar efectos secundarios como somnolencia excesiva, alteraciones perceptivas o hipotensión. La seguridad en pacientes con comorbilidades frecuentes también requiere investigación adicional. Un nuevo horizonte terapéutico con base científica y ética El uso del THC en el tratamiento del alzhéimer abre un camino prometedor en la neurogeriatría, al ofrecer una opción que combina alivio sintomático con neuroprotección. Esta dualidad representa un avance significativo frente a los tratamientos convencionales, que suelen centrarse únicamente en síntomas específicos sin abordar la progresión de la enfermedad. Sin embargo, la incorporación del cannabis medicinal en la práctica clínica debe basarse en evidencia sólida, ensayos controlados y seguimiento ético estricto. La estigmatización social y las barreras legales aún limitan su acceso y aceptación, por lo que es fundamental promover la educación y la investigación responsable para derribar prejuicios y optimizar su uso. En un escenario donde el alzhéimer continúa siendo una de las enfermedades más desafiantes para la medicina contemporánea, integrar el cannabis medicinal como parte de un enfoque terapéutico integral puede abrir nuevas posibilidades para mejorar la calidad de vida de pacientes y familias. La apuesta por la ciencia, la innovación y la compasión es, sin duda, un paso necesario hacia un cuidado más humano, personalizado y eficaz. Pulse para leer el artículo completo

lunes, 06 octubre 2025 08:01

Alzhéimer: el futuro de las terapias no farmacológicas
01 - 09 - 2025

Alzhéimer: el futuro de las terapias no farmacológicas

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Área de Referencia | CRE Alzheimer Cada mes de septiembre el mundo vuelve la mirada hacia el alzhéimer. La efeméride, promovida por la Alzheimer’s Disease International, busca recordar que esta enfermedad neurodegenerativa afecta ya a millones de personas en todo el planeta y que su impacto va mucho más allá del ámbito sanitario: transforma familias, condiciona estilos de vida y plantea enormes retos sociales. Hoy sabemos que el alzhéimer es la causa más frecuente de demencia, responsable de alrededor del 70% de los casos. A pesar de los avances médicos, no existe todavía un fármaco capaz de detenerlo o revertirlo. En este contexto, las llamadas terapias no farmacológicas se han convertido en una de las grandes esperanzas para mejorar la calidad de vida de quienes conviven con la enfermedad. Más allá de los medicamentos Cuando hablamos de terapias no farmacológicas nos referimos a un conjunto de intervenciones que no dependen de pastillas ni inyecciones, sino de programas diseñados para estimular las capacidades cognitivas, físicas, sociales y emocionales de la persona con alzhéimer. La estimulación cognitiva, la musicoterapia, la reminiscencia, la terapia ocupacional, la actividad física adaptada o incluso la interacción con animales forman parte de este abanico de estrategias. No curan, pero sí pueden retrasar el deterioro, favorecer la autonomía y, lo más importante, aumentar el bienestar emocional. Lo que sabemos hasta ahora La investigación ha demostrado que la estimulación cognitiva estructurada ayuda a mantener durante más tiempo funciones como la memoria y la atención en fases tempranas. La musicoterapia, además de reducir la ansiedad o la agitación, fomenta la comunicación y el vínculo con el entorno. La terapia de reminiscencia, que utiliza fotografías, objetos o relatos, favorece la autoestima y refuerza la identidad. También la actividad física, adaptada a las posibilidades de cada persona, aporta beneficios significativos tanto a nivel físico como cognitivo. Y, en los últimos años, la tecnología ha irrumpido con fuerza: desde tabletas con juegos de memoria hasta gafas de realidad virtual que recrean entornos familiares. Retos en el horizonte A pesar de estos avances, la investigación en terapias no farmacológicas para el alzhéimer aún tiene muchos desafíos por delante: Evidencia sólida: muchos programas muestran resultados positivos en la práctica, pero todavía faltan estudios amplios y de largo plazo que confirmen su eficacia con rigor científico. Tratamiento a la carta: no hay dos personas con alzhéimer iguales. La biografía, los gustos o las capacidades preservadas influyen en la respuesta a las terapias. El futuro pasa por diseñar intervenciones cada vez más personalizadas. Unir fuerzas con la farmacología: los nuevos fármacos que empiezan a aparecer podrían potenciarse si se combinan con programas de estimulación. La integración de ambos enfoques será clave. Tecnología accesible: la inteligencia artificial, los sensores o la realidad virtual ofrecen oportunidades inmensas, pero el reto está en que su uso no excluya a las personas mayores con menos recursos. Apoyo a las personas cuidadoras: las familias necesitan formación y acompañamiento para aplicar estas terapias en el día a día y evitar la sobrecarga emocional. Financiación estable: extender estas intervenciones más allá de proyectos piloto requiere inversión pública y compromiso institucional. Un camino de esperanza El alzhéimer sigue siendo una enfermedad sin cura, pero no sin esperanza. Las terapias no farmacológicas demuestran que, incluso en medio de la pérdida de memoria, es posible preservar la dignidad, reforzar los vínculos y ofrecer momentos de alegría y conexión. El Mes Mundial del Alzheimer es una oportunidad para recordarlo: la investigación no debe centrarse solo en la búsqueda de una cura, sino también en cómo mejorar el presente de quienes ya conviven con la enfermedad. Y ahí, las terapias no farmacológicas se perfilan como una de las mejores herramientas disponibles. Al final, como dicen muchos profesionales del sector, “quizás no podamos cambiar el curso de la enfermedad, pero sí la forma en que se vive”. Ese es el verdadero reto de futuro: combinar ciencia, innovación y humanidad para hacer del alzhéimer un viaje menos doloroso y más acompañado.

lunes, 01 septiembre 2025 10:02

Demencia con calidad de vida
18 - 11 - 2024

Demencia con calidad de vida

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Andrea Catalán Lanzarote1, José Buz Delgado (PhD)2 | 1Psicóloga General Sanitaria y psicogerontóloga, 2Profesor titular de universidad. Máster en Gerontología (Universidad de Salamanca) Por extraño que parezca, poder mantener el equilibrio se relaciona con la calidad de vida de las personas con demencia. Este es uno de los resultados que los investigadores Andrea Catalán Lanzarote y J. Buz encontraron en su último estudio realizado sobre la calidad de vida en pacientes con demencia en colaboración con el CRE Alzheimer de Salamanca. Durante la última década, se ha intentado modificar la perspectiva centrada en las consecuencias negativas de la demencia hacia una narrativa más optimista que busca promocionar el “vivir bien con demencia” (Quinn et al., 2021). Por ello, constructos como la calidad de vida toman protagonismo a la hora de valorar y promocionar esta nueva perspectiva. De entre las muchas áreas que se relacionan con la calidad de vida, los investigadores de este estudio nos centramos en tres áreas: la cognitiva, la físico-funcional, y la social. Al contrario que en estudios anteriores (Crespo et al., 2013), no encontramos una relación directa entre deterioro cognitivo y calidad de vida de los participantes. No obstante, es muy posible que esta relación sí exista, aunque para ello habría que recurrir a la mediación de otros factores o considerar estadios de la enfermedad distintos a los nuestros (GDS 3-5). Por ejemplo, se ha observado que las personas con estadios más avanzados presentaban una mayor calidad de vida en comparación con aquellos que se encontraban en fases iniciales del síndrome (Clare et al., 2022; Jing et al., 2016). Esta relación aparentemente contraintuitiva puede explicarse gracias a la falta de conciencia de enfermedad -denominado anosognosia- que se manifiesta en estadios más avanzados. Es posible que la anosognosia actúe como un dulce paliativo, consiguiendo que la persona mantenga una valoración positiva de su calidad de vida a pesar del deterioro y sintomatología asociada a estadios más avanzados de la demencia. Una alternativa es que los instrumentos de calidad de vida sean inadecuados para ciertos niveles de deterioro cognitivo. Respecto al área físico-funcional, observamos cómo aquellas personas con un mejor equilibrio y un menor riesgo de caída fueron quienes presentaron una mejor calidad de vida. Es importante destacar cómo poder mantener el equilibrio nos permite realizar de forma independiente las actividades del día a día, como sentarnos en una silla o vestirnos (McArthur et al., 2024). Por ello, es posible que detrás de esta peor valoración de la calidad de vida de los sujetos con un mayor deterioro físico-funcional se encuentre el hecho de no poder realizar de manera independiente actividades cotidianas. Respecto al área social, exploramos dos factores: situación de riesgo social y la relación entre el participante y su cuidador principal. Por un lado, aquellas personas que se encontraban en situación de riesgo social eran quienes presentaban una menor calidad de vida. Indicadores como la situación económica, la red de apoyo social, el estado de la vivienda, etc. son utilizados para valorar si una persona se encuentra en situación de riesgo social. Por ejemplo, se ha demostrado cómo la falta de oportunidades de interacción junto con un sentimiento de soledad reduce la calidad de vida de las personas con demencia (Holopainen et al., 2017). Por tanto, debe tenerse en cuenta que son varios los indicadores que vinculan la situación de riesgo social en demencia con la calidad de vida. En cuanto al grado de parentesco entre la persona con demencia y su cuidador, llamó la atención el resultado obtenido: aquellas personas que eran atendidas por un cuidador en régimen de curatela manifestaban una calidad de vida significativamente más baja. En España, la figura de la curatela es una medida formal de apoyo que se aplica a quienes precisan de una atención continuada. La figura de la curatela ha de actuar no voluntariamente atendiendo a los deseos y preferencias de la persona con demencia. Se ha visto que participar en la toma de decisiones es una manera de que la persona con demencia siga viviendo con valor y sentido (Messick et al., 2010) y que no poder participar se relaciona con una peor calidad de vida (Bonds et al., 2020). En definitiva, estos resultados nos animan a buscar un mejor equilibrio entre la defensa de los derechos de protección legal y la autonomía de esta población. A pesar de estos resultados, quedan muchas cuestiones sin respuesta: ¿cómo afecta la anosognosia a la calidad de vida de las personas con demencia?, ¿los programas de ejercicio físico podrían ayudar a mantener o mejorar la calidad de vida de esta población?, ¿qué medidas resultan útiles para que una persona deje de encontrarse en situación de riesgo social?, ¿cuáles son las características y necesidades que presentan los cuidadores de personas con demencia en régimen de curatela? Esperamos que futuras investigaciones pongan a prueba nuevas hipótesis que nos permitan comprender mejor la calidad de vida de las personas con demencia y, desde ahí, intervenir bajo una perspectiva orientada a “vivir bien con demencia”. Referencias Bonds, K., Whitlatch, C. J., Song, M. y Lyons, K. S. (2020). Factors influencing quality of life in African- American dementia dyads. Aging & Mental Health, 25(4), 703-710. https://doi.org/10.1080/13607863.2020.1711865 Clare, L., Gamble, L. D., Martyr, A., Sabatini, S., Nelis, S. M., Quinn, C., Pentecost, C., Victor, C., Jones, R. W., Jones, I. R., Knappm M., Litherland, R., Morris, R. G., Rusted, J. M., Thom, J. M., Collins, R., Henderson, C. y Matthews, F. (2022). Longitudinal Trajectories of Quality of Life Among People With Mild-to-Moderate Dementia: A Latent Growth Model Approach With IDEAL Cohort Study Data. The Gerontological Society of America, 77(6), 1037-1050. https://doi.org/10.1093/geronb/gbac022 Crespo, M., Hornillos, C. y Bernaldo, M. (2013). Factors associated with quality of life in dementia patients in long-term care. International Psychogeriatrics, 25, 4, 10.1017/S1041610212002219 Holopainen, A., Siltanen, H., Pohjanvuori, A., Mäkisalo-Ropponen, M. y Okkonen, E. (2017). Factors associated with the quality of life of people with dementia and with quality of life-improving interventions: Scoping review. Dementia, 0, 1-31. 10.1177/1471301217716725 Jing, W., Willis, R. y Feng, Z. (2016). Factors influencing quality of life of elderly people with dementia and care implications: A systematic review. Archives of Gerontology and Geriatrics, 66, 23-41. http://dx.doi.org/10.1016/j.archger.2016.04.009 McArthur, C., Alizadehsaravi, N., Affoo, R., Cooke, K., Douglas, N., Earl, M., Flynn, T., Ghanouni, P., Hunter, S., Kalu, M., Middleton, L., Moody, E., Smith, C., Verlinden, L. y Weeks, L. (2024). Effectiveness of physical rehabilitation on physical functioning and quality of life for long-term care residents with dementia: a systematic review and meta-analysis. JBI Evidence Synthesis. 10.11124/JBIES-23-00431 Messick, G. y Angela-Cole, L. (2010). Conceptualizing Quality of Life Among Older Adults in Guardianship: Guardians and Elder Law Attorneys Talk About QOL and Spirituality. Journal of Religion & Spirituality in Social Work: Social Thought, 29, 237-255. 10.1080/15426432.2010.495623 Quinn, C., Pickett, J. A., Litherland, R., Morris R. G., Martyr, A. y Clare, L. (2021). Living well with dementia: What is possible and how to promote it. International Journal of Geriatric Psychiatry, 37, 1. 10.1002/gps.5627

lunes, 18 noviembre 2024 08:00

El síndrome de Down y el alzhéimer
30 - 10 - 2024

El síndrome de Down y el alzhéimer

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Área de referencia | CREA El síndrome de Down y la enfermedad de Alzheimer están relacionados debido a una característica genética que comparten, lo que ha despertado un gran interés en la investigación médica. El síndrome de Down es una condición genética causada por la trisomía del cromosoma 21, es decir, las personas que lo padecen tienen tres copias de este cromosoma en lugar de dos. Esto provoca un conjunto de rasgos físicos y cognitivos característicos, además de un mayor riesgo de desarrollar diversas condiciones médicas. Uno de los aspectos más preocupantes es que las personas con síndrome de Down tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar la enfermedad de Alzheimer a medida que envejecen. De hecho, cerca del 50-70% de las personas con síndrome de Down presentarán síntomas de alzhéimer a partir de los 40 o 50 años, mucho antes que en la población general. La conexión entre ambas condiciones radica en el cromosoma 21, que alberga el gen que codifica la proteína precursora amiloide (APP). La acumulación anormal de esta proteína en el cerebro es uno de los factores clave en el desarrollo del alzhéimer, lo que conduce a la formación de placas amiloides, asociadas con la degeneración neuronal y la pérdida de memoria. Los estudios sobre esta relación han sido cruciales para comprender mejor los mecanismos subyacentes tanto del síndrome de Down como del Alzheimer. Aunque el alzhéimer afecta con frecuencia a las personas con síndrome de Down, los síntomas pueden diferir levemente en sus primeras etapas. Por ejemplo, los cambios en el comportamiento y la personalidad a veces se notan antes que la pérdida de memoria, lo que puede dificultar un diagnóstico temprano. Actualmente, no existe una cura para el alzhéimer, pero se están investigando intervenciones y tratamientos que puedan mitigar el impacto de la enfermedad en personas con síndrome de Down. Además, la atención médica especializada es crucial para apoyar su calidad de vida a medida que envejecen, ya que los desafíos cognitivos y físicos tienden a aumentar con el tiempo. La detección temprana y el seguimiento continuo son fundamentales para ofrecerles el mejor cuidado posible. La relación entre el síndrome de Down y el alzhéimer ha permitido a la comunidad científica explorar nuevas vías para tratar o prevenir la enfermedad en la población general, con la esperanza de encontrar terapias más efectivas para ambas condiciones.

miércoles, 30 octubre 2024 10:05

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jueves, 17 noviembre 2022 18:15

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